Magnum Photos es, por su espíritu de resistencia ante las fortísimas presiones de los medios de comunicación, por su posición ante los acontecimientos históricos, por la incontestable calidad fotográfica de sus miembros, y por su carácter decisivo en la formación de decenas de nuevos fotógrafos, la agencia fotográfica más influyente de la historia. Y si destacable es como agencia, también lo es la historia de sus fundadores

André Friedmann, que eligió llamarse Robert Capa, representa el ansia de vida, de verdad y de aventura.

Cartier-Bresson, la sensibilidad estética.

Chim Szymin, que adoptó el seudónimo de David Seymour, encarnaba la conciencia.

George Rodger fue “el último explorador”

No lo sabían aún, pero estaban destinados a pasar a la historia del periodismo y de la fotografía

Junto a ellos Bill Vandivert, su mujer Rita, quien llegaría a ser la presidenta y la responsable de la oficina de la agencia en Nueva York y María Eisner, tesorera y secretaria de la oficina de París, formarían parte de la fundación de la agencia

El nacimiento de Magnum estuvo profundamente marcado por la Segunda Guerra Mundial. Fue en el 1947, dos años después de que finalizara la contienda, cuando nace, al reunirse Capa, Chim y Cartier-Bresson en el Moma de Nueva York

 Su motivación: crear una cooperativa que les diera plena libertad para trabajar, teniendo control total sobre los derechos de autor.

 Su idiosincrasia: un fotógrafo entre reportero y artista que muestre no sólo lo que se ve sino que enfatice la manera en que lo percibe.

 Su necesidad: mostrar los estragos que la guerra había causado y que ellos mismos habían sufrido

A fin de lograr una mejor cobertura, Capa dividió el mundo según los intereses particulares de cada uno de los corresponsales, así Asia quedó cubierta con Cartier Bresson, Europa por Seymour, George Rodger se queda con Africa y Vandiviert trabaja en América. Mientras, Capa viaja por todo el mundo.

Esta vez nos centraremos en los dos fotógrafos que quedan por ver, David Saymour “Chim” y George Rodger, ya que Capa y Cartier Bresson fueron tradados en las charlas anteriores, el resumen de las cuales los podeis consultar en el blog.

DAVID SAYMOUR “CHIM” “el fotógrafo bueno de verdad”

Así lo definía Capa. Henri Cartier-Bresson decía de Chim que tenía el corazón vulnerable.

Y quizás ese fuese el común denominador que lo unió a Robert Capa, a George Rodger, a William Vandivert y al propio Cartier-Bresson en la creación de Magnum Photos. Y todo esto desde luego jamás hubiese sido posible sin la figura determinante de Chim, quien pese a carecer del carisma y la energía de Robert Capa, verdadero motor de la agencia, fue la pieza clave que consiguió aportar la cohesión y la confianza necesarias para que el proyecto tuviese continuidad.

Como fotógrafo, la influencia de Chim es infinitamente mayor de lo que se haya podido sospechar. Si bien Robert Capa fotografía la Guerra Civil española en el mismo frente de batalla, fijando muchas de las bases que hoy sustentan al fotoperiodismo y amueblando nuestra memoria colectiva con imágenes imborrables, Chim, desde una posición mucho más discreta, presta atención a aspectos menos épicos pero que muy pronto se revelarán decisivos si lo que se pretende es ofrecer un panorama completo y profundo de cómo la guerra puede afectar a la vida de toda la sociedad. Su mirada, incisiva y dirigida a la esencia de lo que él consideraba como imprescindible para contar la historia, elude los hechos bélicos, dándole la espalda a la batalla en sí para fijarse en los que están detrás de ella y sufren sus consecuencias.

Sin embargo no hay que olvidar que, si bien a partir de entonces han sido muchos los fotógrafos que se han sentido atraídos por todo aquello que rodea a la guerra, el interés de Chim era ante todo militante.

Militancia entendida como confianza en que el fotógrafo es capaz de mostrar públicamente situaciones de gran injusticia pudiendo ofreciendo las claves necesarias para su correcta comprensión e incluso para proponer las bases de su resolución.

Es precisamente esta actitud ante la vida la que funda el concepto de fotógrafo comprometido, que se ha revelado fundamental para comprender por qué y cómo ciertos fotógrafos nos han mostrado la historia y de qué manera han influido en nuestra propia concepción de ésta.
Fotografió varios conflictos armados, siguió los pasos tristes de los exiliados, los primeros pasos del futuro estado de Israel, e incluso, al igual que Capa, fotografió a las grandes estrellas del arte y del cine.

Terminada la guerra viaja para la Unesco a Checoslovaquia, Polonia, Alemania, Grecia e Italia para documentar los efectos de la guerra en los niños. Y han sido los niños los que se convertirían en una constante en su trabajo, como dato llegó a adoptar a varios. Fruto de ese trabajo surge el libro Children of Europe, publicado en 1949.

En su fotografía se observa una fuerte relación con el personaje fotografiado, y es su propio sobrino el que da la clave. Chim siempre procuraba establecer una relación personal con la persona a la que fotografiaba, y esa humanidad, ese trato, es el que consigue llevar a la foto.

Chim murió como Robert Capa, en acción de guerra, fusilado en el Canal de Suez

GEORGE RODGER “El último explorador”

Otro de los iniciadores que acaso por su introversión y su modestia ha quedado en el olvido fue el británico George Rodger.

Rodger tardó varios años en descubrir su vocación. Desde niño fue independiente, silencioso, discreto y aventurero. A los 17 años su padre lo sacó de la escuela por su mala conducta y lo mandó a trabajar a una granja. Aburrido, a los pocos meses decidió tomar un barco carguero rumbo al Medio Oriente. A partir de entonces no dejó de viajar.

Aunque comenzó a tomar fotografías a los 15, su sueño era convertirse en escritor. Toda su vida registró sus andanzas en un diario. A sus 21 años, Rodger decidió buscar suerte en los Estados Unidos, pero 1929 no era precisamente un buen año para encontrar empleo. Aún así sobrevivió a la gran depresión trabajando en diversas fábricas y granjas. En 1935 regresó a Inglaterra derrotado moralmente y sin dinero. Un anunció en el Daily Telegraph de la BBC le cambió la vida: requerían a un fotógrafo. Con una carpeta de 6 fotos Rodger obtuvo el trabajo. Así comenzó una nueva etapa de aventuras, anécdotas, incluso tragedias personales que modelaron su carácter y su obra.

Dos años trabajó Rodger para la BBC, los cuales le permitieron afianzar sus conocimientos técnicos para después renunciar y buscar que una agencia de prensa lo representara. Para entonces tenía muy claro que quería ser un foto reportero.

Pronto procuró hacerse de una cámara Leica y una Rolleiflex para entrar de lleno a su profesión. Comenzó a publicar en numerosas revistas y desde un principio escribió los textos que acompañaban sus imágenes. Rodger fue un fotógrafo que contaba historias.

En 1940 cuando los alemanes bombardearon Londres, la revista Life lo invitó a colaborar con ellos, consiguiendo imágenes de la guerra impactantes y que forman parte de la historia.

Siguió al ejército estadounidense y las tropas aliadas en la liberación de Copenhague, Amsterdam, Bruselas y París.

Muchas de sus fotografías se convirtieron rápidamente en iconos; entre ellas, las que tomó en el campo de concentración de Bergen-Belsen (1945), pocos días después de la liberación de Alemania. Esa serie, que han dado la vuelta al mundo, conforma una de las más impactantes e inquietantes en la historia de la fotografía. Esta experiencia desoladora marcó a Rodger por el resto de su vida, llegando al punto de negarse a ver sus fotos y abandonando el fotoperiodismo de guerra definitivamente. Se vio a sí mismo «convirtiendo la muerte en bellas composiciones fotográficas» y no le gustó.

Entonces dirigió su objetivo hacia África, un territorio aún sin explorar por los fotógrafos. A partir de 1947 participa en más de cuarenta expediciones a África y el Medio Oriente y se convirtió, con su primera esposa Cecilia y su segunda esposa, Jinx, en el mejor cronista de la vida de los pueblos tribales de África. Será la primera persona que lograra fotografiar la tribu de los Nubas, la selva de los pigmeos, las danzas de cortejo en Uganda, siendo este uno de los muchos rituales que sabía estaban llamados a desaparecer.

En 1979-81, tres décadas después de que se le negara el acceso de la tribu, a través de un encuentro casual en un hospital europeo fue capaz de fotografiar una ceremonia de la circuncisión Masai, nunca antes presenciado por cualquier extranjero.

George Rodger murió en Smarden (Kent) en 1995 dejado un gran número de fotografías de valor incalculable para la historia del siglo XX

A continuación os dejamos un par de videos para que podais disfrutar  de la obra de ambos maestros

David Saymour

George Rodger

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